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lunes, 21 de enero de 2013

Cuestión de experiencia



“Lo cierto es que [Samuel Jonson] era un reaccionario furibundo, xenófobo y profundamente religioso, pero aun así su sentido común a menudo era imbatible. Alguien le mencionó una vez que el obispo Berkeley sostenía que la materia no existía y que su argumentación era irrefutable. Indignado, alzó la voz: "¡Así la refuto yo!", y golpeó con la planta del pie una gran piedra del suelo. 

"Era el reverso del progresismo de la Ilustración francesa, un conservador, misógino y ridículo", señala Savater. Lo interesante, según el filósofo, no es tanto Johnson como el libro que Boswell escribió sobre él, que lo convierte en un personaje literario y que hierve de anécdotas sobre los círculos culturales del Londres dieciochesco.” 



Es curioso observar que el empirismo inglés, que en Bacon y en Hobbes es una afirmación de la experiencia, es ya desde Locke una crítica de la experiencia. Idealizada, ésta experiencia sólo puede llevar a un tipo de experiencia puramente mental, como en el caso de Berkeley, o a una experiencia puramente escéptica en cuanto al valor de la experiencia misma, como en el caso de Hume. 

Solomon Barber y su escritorio de santo Tomás de Aquino. 

“Por ejemplo, yo no sabía nada del plan de Berkeley para educar a los indios de las Bermudas y tampoco sabía nada de los años que pasó en Rhode Island. Todo eso fue una sorpresa para mí, pero lo mejor del libro es la parte en que Barber relaciona las experiencias de Berkeley con sus trabajos filosóficos sobre la percepción. Me pareció muy hábil y original, muy profundo.” 



“Voy a dejarle mi dinero a él. Habrá algo para la señora Hume, naturalmente, pero el resto será para mi hijo. El pobre diablo se ha destrozado la vida de tal modo que puede que le venga bien. Es una calamidad, gordo, soltero, sin hijos, depresivo, un desastre andante. A pesar de su inteligencia y su talento, su carrera profesional ha sido una larga catástrofe. Le echaron de su primer puesto en el año cuarenta y tantos a causa de un escándalo (por acosar a los estudiantes del sexo masculino, según creo) [Sócrates] y luego, justo cuando empezaba a rehacerse, le pilló la persecución de Mc Carthy y volvió a hundirse hasta el fondo. Se ha pasado la vida en los sitios más remotos que se pueda imaginar, enseñando en universidades de las que nadie ha oído hablar.” 



“Siempre hay un propósito en lo que yo hago, recuérdelo. Cuando me muera, quiero que se la mande [mi autobiografía] junto con una carta explicándole cómo se escribió. ¿Está claro?” 

“Todo el mundo tiene derecho a conocer su pasado. No puedo hacer mucho por él, pero al menos puedo hacer eso. […] Así es, aunque él prefiriese no conocerlo.” 

“El año siguiente pasó muchas noches redactando una novela basada en la desaparición de su padre. […] El libro se titulaba La sangre de Kepler, y estaba escrito en el estilo sensacionalista de la literatura barata de los años treinta. En parte novela del Oeste y en parte ciencia ficción, el relato iba dando tumbos de un hecho improbable al siguiente, avanzando con el implacable impulso de un sueño.”










George Berkeley [1685 -1753], también conocido como el obispo Berkeley, fue un filósofo irlandés muy influyente cuyo principal logro fue el desarrollo de la filosofía conocida como idealismo subjetivo, resumido en la frase “esse est percipi aut percipere” («ser es ser percibido o percibir»). Su doctrina también se conoce como inmaterialismo, dado que negaba la realidad de abstracciones como la materia extensa. 


La filosofía de Berkeley es el empirismo llevado al extremo. Si John Locke había dudado sobre el conocimiento de los cuerpos, Berkeley va más allá. En su juventud, Berkeley propuso que no se puede saber si un objeto es, sólo puede saberse un objeto siendo percibido por una mente. Declaró que los seres humanos no pueden conocer los objetos reales o la materia que causa sus percepciones, sino que incluso las propiedades matemáticas son ideas semejantes a las cualidades sensoriales. Por tanto, concluyó que todo lo que puede conocerse de un objeto es su percepción del mismo, y resulta gratuito suponer la existencia de una sustancia real que sustente las propiedades de los cuerpos. Los conceptos abstractos de Locke no existen para Berkeley, ni en la naturaleza ni en el espíritu, son una ficción. Las ideas siempre conservan su particularidad. No es la abstracción, sino el lenguaje, lo que hace posible extender observaciones particulares a lo general. 

En consecuencia, los objetos percibidos son los únicos que se pueden conocer. Cuando se habla de un objeto real en realidad se habla de la percepción del objeto. Los cuerpos no son más que haces de percepciones. 

Esto plantea la cuestión de si los objetos son objetivos en el sentido de ser el mismo para diferentes personas, y, de hecho, si tiene sentido el concepto de existencia de otros seres humanos más allá de la percepción de los mismos. Berkeley argumenta que dado que experimentamos a otros humanos cuando nos hablan—algo que no está originado por ninguna actividad que emprenda el individuo que percibe—y dado que sus visiones del mundo son consistentes, se puede creer en su existencia y que el mundo es idéntico o similar para todos. 

En consecuencia: 

1. Todo conocimiento del mundo empírico se obtiene a través de la percepción directa. 

2. El error proviene de considerar en detalle las percepciones. 

3. El conocimiento del mundo empírico puede purificarse y perfeccionarse eliminando todo el pensamiento y quedándose sólo con las percepciones puras. 

De esto se sigue que: 

1. La forma ideal del conocimiento científico se obtiene persiguiendo las percepciones puras, sin intervención del intelecto. 

2. Si los individuos actuaran de esta forma, seríamos capaces de conocer los secretos más profundos del mundo natural y del mundo humano. 

3. La meta de la ciencia, por tanto, es desintelectualizar las percepciones humanas, purificándolas. 

Berkeley es metafísico por cuanto afirma la existencia de una realidad trascendente y la considera objeto de conocimiento. La realidad de los cuerpos es su condición de ser percibidos y el que las percibe debe por tanto de existir. Hay un espíritu que percibe y piensa, pero es la única clase de sustancia, no hay una sustancia exterior al espíritu, como en la metafísica tradicional. Algunas de las ideas que tiene este espíritu implican la influencia de Dios para que se produzcan de forma coherente. Es decir, el mundo material son las percepciones que Dios nos hace tener. Pero como Dios no puede ser objeto de conocimiento, sólo las apariencias lo serán. Dios no sería entonces el distante ingeniero de los mecanismos newtonianos que a lo largo del tiempo causan el crecimiento de un árbol en el jardín de la universidad. En lugar de esto, la percepción del árbol es una idea en Dios, y el árbol sigue existiendo cuando aparentemente nadie lo percibe simplemente porque Dios lo observa constantemente. Dios es, para Berkeley, el garante del orden que se halla entre todas las ideas. 

En relación a la física newtoniana, Berkeley le concedió un carácter únicamente utilitarista. Para él, las herramientas matemáticas empleadas en la elaboración de la física de su tiempo son otra clase de ideas no-generales. Ejemplificó este extremo señalando que al pensar un triángulo no se opera sobre una idea abstracta y general del triángulo, sino que la idea pensada viene siempre aparejada de un triángulo cualquiera, sosteniendo por lo tanto su realización particular en la mente. En consecuencia, las tesis científicas son construcciones matemáticas que predicen resultados más o menos adecuados a lo percibido, no obstante careciendo de una aprehensión de la esencia de tales cosas. Por otro lado, Berkeley rechazó los conceptos absolutos en la física, presintiendo una visión relativista. 

Schopenhauer escribió a propósito del mérito de la obra de Berkeley "(...) fue, por tanto, el primero en tratar el punto de partida subjetivo realmente en serio y en demostrar irrefutablemente su absoluta necesidad. Es el padre del idealismo..." 

Su idealismo subjetivo: El ser de las cosas es ahora el ser dado a la conciencia. [Inmaterialismo]. Así llegamos a formular la tesis completa, que dice así: "Esse est percipere et percipi", ser es percibir y ser percibido. 

El obispo Berkeley ataca directamente ese concepto de substancia extensa y de materia. 

Berkeley no comprende cómo y por qué privilegia Locke estas cualidades primarias, y al carácter de puras vivencias del yo les añade además el de ser reproducciones fieles de una realidad existente en sí y por sí, fuera del yo. 

Si el sabor o el color son vivencias [cualidades secundarias] y como puras vivencias no tienen otra realidad que la de ser vivencias, “mis” vivencias, del mismo modo, la extensión, la forma, el número, el movimiento [cualidades primarias], son también vivencias […] no hay en ellas ninguna nota que nos permita trascender de ellas como vivencias para afirmar la existencia metafísica en sí y por sí de las cualidades que ellas mentan. 

“Ser” es ser-percibido. La percepción, como vivencia, es lo único que constituye el ser. 

No me es dado en ninguna parte un ser que no sea percibido por mí. El ser de las cosas es la vivencia que de ellas tenemos. 

Más allá de mis vivencias no existe nada: más allá de lo que se ve, de lo que se toca, de lo que se oye. Algo que exista sin poder ser visto, oído, tocado, no existe para la mente humana natural y espontáneamente. 

Olvida el obispo Berkeley que la mente humana espontánea y naturalmente es realista, no idealista: 

Pone primero la existencia en sí y por sí de las cosas, del objeto conocido. Las cosas existen con independencia a nuestra percepción. 

Niega la existencia de la sustancia material pero, en cambio, mantiene y afirma la existencia de la substancia espiritual, del alma. El yo me es conocido por una intuición directa: Yo soy una cosa que piensa [res cogitans], un espíritu que tiene vivencias pero a mis vivencias no les corresponde nada fuera de ellas. 

Debo suponer que hay motivos suficientes para afirmar ahora la existencia de un espíritu que sea el que ponga en mí todas esas vivencias [Dios]. 

Esas vivencias no se ponen en mí ellas solas, las pone en mí Dios, que es puro espíritu, como yo: 

Nosotros vivimos, nos movemos y estamos en Dios. 

Berkeley lleva a cabo la eliminación del objeto como cosa [objeto como impresión o idea]. 

Berkeley advierte que pensar una cosa en sí misma [como entidad subsistente] es una contradicción, porque es pensar una cosa en cuanto que no es pensada. [No es pensar una cosa como idea sino como algo fuera de la mente]. 



Apuntes de Lecciones preliminares de Filosofía; Manuel García Morente. 



En resumen, las teorías espiritualistas o idealistas giran en torno a la idea de que la realidad es siempre algo que se nos aparece en la conciencia, sea en forma de percepción o de pensamiento. Para el idealismo, las "cosas materiales" no tienen entidad propia. Y no tienen entidad propia porque no existen más que como apariciones/representaciones en la conciencia. Solo son algo en la medida en que son percibidas o pensadas. 



El idealismo subjetivista de Berkeley. Según este filósofo empirista, “ser es ser percibido”. ¿Esto qué quiere decir? El obispo Berkeley realiza un análisis de lo real según el cual todo aquello a lo que atribuimos realidad “objetiva” no es más que un dato que aparece en la conciencia de un sujeto. Objetos, formas, colores, movimientos, materia, mundo, todo cuanto hay, constituye una aparición en mi conciencia, o, dicho de otro modo, constituye una “idea”. 


Charlie Bacon

“La señora Hume salió temprano por la mañana para ir a buscar a su hermano al hospital. […] Le expliqué que se suponía que el hermano de la señora Hume no estaba bien de la cabeza, pero que, como yo no le conocía, no estaba muy seguro de lo que eso quería decir. Charlie Bacon resultó ser un hombre grande, de unos cincuenta y tantos años, con la cara blanda, el pelo rojizo y escaso y unos ojos vigilantes e inquietos. Apareció con su hermana en un estado más bien aturdido y exaltado (era la primera vez que salía del hospital desde hacía más de un año) y durante los primeros minutos no hizo otra cosa que sonreírnos y darnos la mano. […] Llevaba el auricular puesto en el oído todo el rato y cada dos o tres minutos metía la mano en el bolsillo y movía los diales de la radio. Cada vez que lo hacía, cerraba los ojos y se concentraba, como si estuviera escuchando mensajes de otra galaxia. […] 

Las bombas H. Hay docenas de ellas almacenadas en túneles subterráneos y no paran de cambiarlas de sitio para que los rusos no sepan dónde están. Debe haber cientos de emplazamientos diferentes, allá en las profundidades de la ciudad, mucho más abajo que el metro. […] 

Para poder protegernos. No sé qué pensará usted, pero a mí no me hace demasiado feliz la idea de que me vuelen en pedazos. Alguien tiene que enterarse de lo que pasa, y si nadie más lo hace, supongo que ese alguien tendré que ser yo. […] 

Nos dijo que había hecho su entrenamiento como bombardero durante la guerra en Wendover, en mitad del desierto, destruyendo ciudades de sal en miniatura. Realizó treinta o cuarenta misiones volando sobre Alemania y luego, al final de la guerra, volvieron a mandarle a Utah y le pusieron en el programa de la bomba A. 

-Se suponía que no teníamos que saber lo que era –dijo-, pero yo lo descubrí. Si hay que encontrar una información, se puede estar seguro de que Charlie Bacon la encontrará. […] Yo estaba incluido en la tripulación del siguiente avión, tres días después, el que iba a Nagasaki. Por nada del mundo iban a obligarme a hacer eso. La destrucción a esa escala es cosa de Dios. Los hombres no tienen derecho a meterse en algo así. Les engañé fingiendo que estaba loco. […] no iba a permitirles que me convirtieran en agente de la destrucción. No, señor, prefería volverme loco a tener eso sobre mi conciencia. En mi opinión, no lo habrían hecho si los japoneses fuesen blancos. Los amarillos les importan un comino. […] Es como repetir otra vez las matanzas de indios. Ahora tenemos bombas H en lugar de bombas A.” 





Sir Francis Bacon, primer Baron Verulam, Vizconde de St Albans [15611626], canciller de Inglaterra, fue un célebre filósofo, político, abogado y escritor.
Es considerado el padre del empirismo. Sus obras y pensamientos ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo del método científico


Se propuso ante todo reorganizar el método de estudio científico. Percibió que el razonamiento deductivo destacaba entonces a expensas del razonamiento inductivo y creyó que, eliminando toda noción preconcebida del mundo, se podía y debía estudiar al hombre y su entorno mediante observaciones detalladas y controladas, realizando generalizaciones cautelosas. Para ello, el estudio que el hombre de ciencia hace de los particulares debe realizarse mediante observaciones que deben validarse. Los científicos deben ser ante todo escépticos y no aceptar explicaciones que no se puedan probar por la observación y la experiencia sensible (empirismo). 

Los escritos de Bacon se engloban en tres categorías: filosófica, literaria y política. Sus mejores obras filosóficas son El avance del saber (1605), y Novum Organum o Indicaciones relativas a la interpretación de la naturaleza (1620). 

La filosofía de Bacon influyó en la creencia de que la gente es a la vez sierva e intérprete de la naturaleza, de que la verdad no se deriva de la autoridad y que el conocimiento es fruto ante todo de la experiencia. Se le reconoce haber aportado a la Lógica el método experimental inductivo, ya que anteriormente se practicaba la inducción mediante la simple enumeración, es decir, extrayendo conclusiones generales de datos particulares. El método de Bacon consistió en inferir a partir del uso de la analogía, desde las características o propiedades del mayor grupo al que pertenece el dato en concreto, dejando para una posterior experiencia la corrección de los errores evidentes. Este método representó un avance fundamental en el método científico al ser muy significativo en la mejora de las hipótesis científicas. 

Su Novum Organum influyó mucho en la aceptación en la ciencia de una observación y experimentación precisas. En esta obra mantenía que había que abandonar todos los prejuicios y actitudes preconcebidas, que llamó en griego eidola o ídolos, ya fueran la propiedad común de la especie debido a modos comunes de pensamiento ("Idola tribus") o propios del individuo ("Idola especus"); ya se debieran a una dependencia excesiva del lenguaje ("Idola fori") o de la tradición ("Idola teatri"). Los principios que se plantean en Novum Organum tuvieron gran importancia en el subsiguiente desarrollo del empirismo

Como escritor, se le debe además la creación del género ensayístico en inglés, con sus Essays, (1597) que siguen la estela de Montaigne, en los que muestra un estilo en apariencia poco ornamentado, y una gran capacidad aforística. En su Nueva Atlántida ofrece la primera utopía tecnológica, donde los gobernantes serán los científicos de la "Casa de Salomón", especie de gran universidad donde se concentraría el conocimiento. Previó en su época grandes adelantos científicos como máquinas voladoras, submarinos y telecomunicaciones. 

Dentro de la doctrina baconiana se hallan dos grandes e importantes tópicos que se van desarrollando durante su estudio. El primero de ellos es un estudio exhaustivo sobre los problemas del método científico; el segundo hace referencia a la técnica aplicada a la vida humana. Bacon emprende una lucha decisiva focalizada en Aristóteles, debido a que éste había, según él, imposibilitado el progreso de la ciencia aplicada. Tanto en la Antigüedad como en la Edad Media no concibieron la posibilidad de mejorar las condiciones de vida humana por medio de los descubrimientos de la ciencia aplicada; por ello Bacon orientó su atención a tal problema, proclamando una ruptura concentrada específicamente en la doctrina de Aristóteles, pues éste pensador, según Bacon, es quien manifestó los más grandes errores que alimentaban a la época renacentista, hasta tenerlo como modelo. 

Además criticaba su ineficaz método; su inutilidad práctica, debido a que éste así como su filosofía tenían solo una utilidad discursiva, dispuesta únicamente para debates y discusiones, pero no en provecho de producir obras que sirvieran a la vida humana; pues la llegada de la revolución industrial impondría más adelante nuevos desafíos en donde los hombres hallarían en la tierra toda serie de materiales, que querrían posteriormente darle usos prácticos a lo que la lógica Aristotélica no acogería, por no ser de utilidad, tales casos: 

“La lógica en uso [aristotélica] es más propia para conservar y perpetuar los errores que se dan en las nociones vulgares que para descubrir la verdad: de modo que es más perjudicial que útil.” 

Bacon (1984, Libro I, Aforismo 12) 

Bacon se refiere a la lógica aristotélica como aquella que deja sin bases a la investigación científica, porque su silogística gira en torno a un grupo de conocimientos, con el fin de sólo reafirmarlos, a esto llama anticipaciones de la naturaleza; a su propuesta metodológica la designa interpretaciones de la naturaleza, éstas consistían en tener un acercamiento sistemático a la experiencia y así, gradualmente ascender a premisas generales, para después retornar al estado sensible y hallar el carácter práctico del conocimiento, pero para llevar a cabo lo anterior, se debe aplicar la verdadera inducción que va en contra de la inducción por enumeración simple; ésta última, es rechazada en sus conclusiones, al tropezarse con un caso, donde las mismas (conclusiones) no pueden aplicarse. Es por ello que la verdadera inducción es la más viable, en cuanto que, toma los casos negativos y tras un gran número de ellos, concluye los afirmativos. 

En el caso de Francis Bacon, la experiencia conducirá a una filosofía de la ciencia y a una filosofía de la felicidad humana mediante el empleo de la técnica. 



La inducción es, de manera general, el método empleado por las ciencias experimentales. 

Consiste en un razonamiento que pasa de la observación de los fenómenos a una ley general para todos los fenómenos de un mismo género. La inducción es una generalización que conduce de los casos particulares a la ley general. 

Basada en la experiencia de algunos casos de un fenómeno, pasa a dar una ley para todos los casos de los fenómenos de la misma especie. 

En este mismo paso de lo particular a lo general reside el problema de la inducción: Es imposible observar todos los casos de un fenómeno; existirá siempre una distancia entre los fenómenos observados y la ley general establecida. 

La deducción empieza por las ideas generales y pasa a los casos particulares. 

En la inducción se salta de una observación limitada a una generalización ilimitada. 

La deducción implica certidumbre y exactitud; la inducción, probabilidad. 



Introducción a la Historia de la Filosofía, Ramón Xirau.





jueves, 17 de enero de 2013

Trate de verlo en su cabeza


Textos de El Palacio de la Luna, de Paul Auster


“Intentaba separarme de mi cuerpo, eludir mi dilema fingiendo que no existía. Otros habían recorrido ese camino antes que yo y todos habían descubierto lo que yo acabé descubriendo por mí mismo: la mente no puede vencer a la materia, porque cuando se le pide demasiado, demuestra rápidamente que también ella es materia. Para elevarme por encima de mi circunstancia tenía que convencerme de que yo ya no era real y el resultado fue que toda la realidad empezó a oscilar ante mí. Cosas que no estaban allí aparecían de repente ante mis ojos y luego se desvanecían.”

“El médico asentía cortésmente, pero era evidente que no entendía nada de lo que le decía. Cuando pasé a explicarle la vida que había llevado durante los dos últimos años, ví que se sentía realmente incómodo. Esto me frustró, y cuanta más incomprensión demostraba él, más desesperadamente trataba yo de aclararle las cosas. Sentía que mi humanidad estaba en juego de alguna forma. No importaba que fuese un médico militar, era también un ser humano y nada me parecía más importante que conectar con él.

“Como me había dicho una vez el tío Víctor hacía mucho tiempo, una conversación es como tener un peloteo con alguien. Un buen compañero te tira la pelota directamente al guante, de modo que es casi imposible que se te escape; cuando es él quien recibe, coge todo lo que le lanzas, incluso los tiros más erráticos e incompetentes. Eso era lo que hacía Kitty. […] Me hacía parecer mejor de lo que era y eso aumentaba mi confianza en mí mismo, lo cual a su vez me ayudaba a realizar tiros menos difíciles para ella. En otras palabras, empecé a hablarle a ella en lugar de a mí mismo, y el placer que eso me proporcionó fue mayor que ninguno que hubiera experimentado en mucho tiempo.”

“No estoy hablando solamente de sexualidad ni de las permutaciones del deseo, sino de un espectacular derrumbe de muros interiores, de un terremoto en el corazón de mi soledad. Me había acostumbrado de tal modo a estar solo que no creí que algo semejante pudiera ocurrirme.”

“Ni siquiera se podía establecer un contacto visual con él, porque Effing era ciego, o al menos fingía serlo, y el día en que fui a su casa para la entrevista llevaba dos parches negros sobre los ojos.”
“Tal vez mi impresión inicial de él fuera causada por el hecho de que no reaccionó a nuestra entrada. La señora Hume le anunció que yo había llegado.”
“Ya no era un semicadáver comatoso perdido en vagas ensoñaciones; se había vuelto todo vigor y atención, una hirviente masa de energía resucitada. Según supe más adelante, ése era el verdadero Effing, si verdadero es una palabra que pueda emplearse para referirse a él. Su personalidad se basaba en tan gran medida en la falsedad y el engaño que era casi imposible saber cuándo decía la verdad. Le encantaba engañar al mundo con sus experimentos y súbitas inspiraciones, y de todos los números que montaba, su preferido era el de hacerse el muerto.”
“A pesar de los parches negros que llevaba sobre los ojos, noté que dirigía su mirada hacia mí.
-Contésteme, señor Fogg –dijo-. ¿Es usted un hombre de visión clara?
-Antes pensaba que sí, pero ya no estoy tan seguro.
-Cuando tiene una cosa ante sus ojos, ¿es capaz de identificarla?
-Generalmente, sí. Pero hay veces en que resulta bastante difícil. […]
-¿Ha sacado alguna conclusión respecto a los parches?
-Nada concreto. Mi primera idea fue que era usted ciego, pero en realidad eso no es lógico. […] Tal vez los parches oculten algo peor que la ceguera. […] Hay muchas respuestas posibles a su pregunta. En este momento no dispongo de suficiente información para decir cuál es la respuesta exacta. En el fondo, lo único que sé con certeza es que lleva usted parches en los ojos. Puedo afirmar que están ahí, pero no sé el porqué.
-En otras palabras, no da nada por sentado.
-Puede ser peligroso. Sucede a menudo que las cosas son distintas de lo que parecen, y uno puede meterse en líos por precipitarse en sus conclusiones. […]
Tal vez no pueda ver ni andar, pero tengo otros poderes, poderes que pocos hombres han dominado. […]
-Poderes mentales. Una fuerza de voluntad capaz de moldear el mundo físico y darle la forma que yo quiera.
-¿Recuerda el apagón de hace pocos años?
-Exactamente. Fui yo quien lo causó.  […]
Ojalá el mundo entero tuviera que vivir en la misma oscuridad que yo. […]
-Pudo ser una coincidencia.
-Las coincidencias no existen. Esa palabra sólo la usan los ignorantes. Todo lo que hay en el mundo está hecho de electricidad, tanto lo animado como lo inanimado. Hasta los pensamientos emiten una carga eléctrica. Si son lo bastante fuertes, los pensamientos de un hombre pueden cambiar el mundo que le rodea. No lo olvide, muchacho.
“-Tengo los poderes humanos normales, supongo, pero nada más. Puedo comer y dormir. Puedo andar de un sitio a otro. Puedo sentir dolor. A veces puedo incluso pensar. […]
-¿Está usted seguro de estar vivo, muchacho? Puede que únicamente imagine que lo está.
-Todo es posible. Puede que usted y yo seamos sólo quimeras, que no estemos realmente aquí. Sí, estoy dispuesto a considerar eso como posibilidad. […]
-Si le contrato, Fogg, probablemente llegará usted a odiarme. Recuerde que es todo por su bien. Hay un propósito oculto en todo lo que hago, y no es usted quien ha de juzgarlo.

“-No me lo dijo. Esa es una de las cosas que aprenderá del señor Thomas. Nunca te dice nada que no quiera decir.”

“Recuerde, Fogg –añadió-, nunca dé nada por sentado. Sobre todo cuando trate con una persona como yo.”

“Al escribir la palabra Thomas, probablemente se había acordado de la expresión doubting Thomas. El gerundio había dado paso a otro: fucking Thomas, que en aras de la convención se transformó en f-ing. De ahí Thomas Effing, el hombre que se había jodido la vida. Dado su gusto por las bromas crueles, me imaginé lo satisfecho que se habría sentido consigo mismo”. [Doubting Thomas es una expresión común que se aplica a quien duda de todo. (En referencia a Santo Tomás, que dudó de la resurrección de Jesús.) Fucking Thomas sería “Tomás, el que jode”.]

Santo Tomás de Aquino, el filósofo de la fe. [1225-1274]
Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos:
"la Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1).
-Valoró la experiencia sensible y el poder de la razón con una filosofía que mostraba una vigorosa tendencia hacia lo concreto.
-Realizó la síntesis más acabada entre el aristotelismo y la doctrina cristiana.
-A partir de la filosofía cristiana, y de que el cristianismo se convierte en la gran ideología de Europa, la teología adquiere un peso mayor del que había tenido nunca. En primer lugar, la teología está al servicio de una Iglesia que es muy poderosa en Europa.
La Iglesia católica de la Edad Media –en aquel momento la única que había, antes de sus distintas fracturas- era la gran fuente de poder ideológico que había en Europa y los teólogos eran los administradores de ese gran poder que era la religión católica.
-Si todos vinculaban la filosofía a la teología, algunos simplemente la supeditaban y otros le otorgaban algún grado de autonomía.
-A pesar de que era un hombre ortodoxo religiosamente –llegó a santo de la Iglesia- algunas de sus aportaciones llegaron a ser importantes y casi diría revolucionarias. Se convirtió en defensor de las doctrinas de Aristóteles, cuyos libros eran vistos con sospechas por parte de los teólogos católicos. Por una parte, porque era pagano. Y, por otra, porque las obras de Aristóteles habían sido conservadas por el mundo árabe, de modo que las sospechas eran dobles: era un pagano que les llegaba a través de los árabes.
-Su familia esperaba que hiciera carrera en la jerarquía eclesiástica. La orden dominica [en la que decidió ingresar], al igual que la franciscana, no ofrecía a sus miembros más futuro que el de frailes mendicantes.
-El corpulento novicio, además de medir casi dos metros de altura era bastante obeso
-Fue enviado a la Universidad de París para hacerse cargo de una de las dos cátedras que los dominicos regentaban allí. Los franciscanos tenían bajo su dominio sólo una. El resto eran impartidas por maestros seculares.
-Los conflictos, alentados por los maestros seculares, empezaron por razones circunstanciales entre algunos estudiantes y las autoridades del claustro docente, pero pronto derivaron en enfrentamientos entre los partidarios de los hermanos mendicantes y los que no querían verlos en la universidad. El claustro creó medidas arbitrarias contra los maestros religiosos.
-El líder de los maestros seculares, Guillermo de Saint-Amour, hizo difundir un escrito en el que se responsabilizaba a los dominicos y franciscanos del malestar reinante en la universidad. También les atribuyó falsamente un libelo injurioso contra el Papado. El papa Alejandro IV puso orden en el conflicto.
-Otros habían centrado la teología en la redención, pero Tomás entendía que la teología no se ocupaba propiamente más que de Dios mismo, y veía todo lo demás sólo como manifestaciones de la divinidad.
-La teología debe moverse siempre dentro de la fe y explicar con razones la naturaleza de los dogmas.
-Los maestros seculares, ahora liderados por Gerardo de Abbeville, habían recrudecido nuevamente sus actitudes para con los frailes mendicantes, y, por otro lado, los “averroístas latinos”, llamados así por derivar su conocimiento de Aristóteles a partir del comentarista musulmán Averroes, presentaban un aristotelismo demasiado radical y poco compatible con las doctrinas cristianas.
-La filosofía aristotélica había desaparecido del horizonte cultural europeo occidental durante varios siglos. Algunos autores se habían convertido a esa versión mahometana de Aristóteles, a pesar de incurrir en doctrinas que no parecían admisibles desde la fe cristiana.
-No se podía renunciar a Aristóteles, había que corregirlo y depurarlo. Acometió la tarea de defender a Aristóteles tanto de quienes lo seguían irreflexivamente como de quienes lo rechazaban por fidelidad a cierto tradicionalismo platonizante o hasta irracionalista.
-Distingue por un lado lo que aporta la fe y la misma creencia de no discutir a un Dios. Pero en cuanto se pone a actuar como filósofo, hace esfuerzos por probar racionalmente su existencia. Las cinco vías se reducen siempre un poco a lo mismo: si existe la realidad, existe el mundo, con una u otras perfecciones, alguien tiene que haberlo hecho. La primera prueba de la existencia de Dios es la del movimiento –en el sentido de paso de la potencia al acto-, que ya se encontraba en Aristóteles. Un primer motor inmóvil; una primera causa eficiente; un ser necesario que explique o dé razón de que los seres contingentes lleguen a ser; un máximo en los grados de perfección; una causa inteligente, el fin hacia el que todo tiende en última instancia y que rige todo el proceso del universo.
Un creador que no haya sido previamente creado.
Querer probar la existencia de Dios de esta manera implicaba que, en cierta medida, se había dudado.
-No se puede explicar lo que no sabemos [la existencia de Dios] cuando conocemos aún menos [física antigua, conocimientos muy dudosos sobre el mundo].
Sabemos poco del origen del universo, pero nada de Dios.
Si Dios explica el origen del universo, ¿quién explica a Dios?
Ni santo Tomás ni su tiempo permitían llegar tan lejos.
-La doctrina tomista, a pesar de basarse en Aristóteles, no era contraria a la fe.
-Probó que algunas proposiciones contrarias a la teología tradicional no eran verdaderamente aristotélicas, sino de sus comentaristas árabes.
-Realizó un esfuerzo extraordinario por precisar y por definir algo tan complicado como los atributos divinos, por hacer compatibles y comprensibles racionalmente ciertos dogmas del cristianismo.
El esfuerzo de santo Tomás fue dirigido a poner la razón al servicio de la fe.
Santo Tomás conoce adónde quiere llegar y lo que hace es brindar caminos racionales.
Intento racional de llegar más allá de la razón.
-Desde el punto de vista de los teólogos de la Iglesia, la filosofía de santo Tomás es la piedra angular de todo lo que puede ser una filosofía cristiana, si es que el concepto de filosofía cristiana tiene algún sentido.  Jorge Luis Borges decía que esto era como hablar de equitación protestante. No fue prácticamente hasta el siglo XIX cuando León X lo redescubrió como el más grande de los teólogos y el más grande de los filósofos cristianos. Hasta ese momento no había tenido reconocimiento unánime.
-Partía del hecho de la fe, y parece que partir de la fe es exactamente lo contrario del propósito de la filosofía.



Selección de textos de La aventura de pensar de Fernando Savater

David Hume [1711- 1776]
Establece y prolonga las características más tradicionales del pensamiento anglosajón. Hume es absolutamente radical en su empirismo, hasta el punto de afirmar que lo único que cuenta es la experiencia. Para él, lo que nos proporciona conocimientos son nuestras impresiones, es decir, lo que el mundo deja en nosotros. Y de este empirismo radical respecto de todos los grandes temas, palabras y creencias de la humanidad nace la obra de este filósofo sagaz, prudente a la vez que realmente audaz en sus planteamientos.
Partía de la teoría del conocimiento de Locke y radicalizaba su empirismo. Criticaba, en efecto, ciertos principios que todavía operaban en la obra de Locke y que no se basaban puramente en la experiencia sensible: el yo, la sustancia, la causalidad y la inducción. Cuando conozco un objeto tengo ciertas sensaciones e ideas, que son como el rastro de esas impresiones. Rastro que puede presentarse como recuerdo, como proyección imaginativa o como conceptualización abstracta. En otras palabras, conocer un objeto significa tener ciertas sensaciones o impresiones. A partir de ellas se forman en mi mente algunas representaciones (recuerdos, proyecciones imaginativas o conceptos) que llamo “ideas”.
Las ideas son entonces representaciones mentales, de modo que a partir de las impresiones se constituyen las ideas simples, y luego, con la asociación de ellas, tenemos las ideas compuestas o complejas.
Todas las sensaciones o impresiones e ideas generan en nosotros la creencia de que realmente existe el objeto exterior que las provoca, pero, en realidad, de lo único que puedo estar seguro es de que tengo una sensación o impresión. Sin embargo, el objeto que conozco no es exterior, sino que está en mi conciencia, pues sólo consiste en un entramado de impresiones e ideas. Si yo afirmo que mis impresiones e ideas corresponden a un objeto real es sólo por un acto de creencia.
Creamos ciertas ideas para las cuales no hay impresiones: la idea de causa y efecto, o la de espacio y de tiempo, o la de sustancia.
Los científicos se apoyan sobre esas ideas básicas, sobre las que construimos el mundo del conocimiento, aunque no haya impresiones o sensaciones que les den la validez objetiva que parecen tener.
En el fondo lo que entendemos por realidad se reduce a un conjunto de sensaciones.
¿Cómo puedo estar seguro de que una determinada sensación corresponde a algo real?
¿Cómo puedo estar seguro de que una percepción es más cierta que la otra?
Llamo “real” al correlato sensible más fuerte y vivaz. En esa fuerza y esa nitidez estriba mi confianza en su “realidad”. Del mismo modo, la percepción es más nítida y vivaz que el recuerdo o del acto por el que puedo imaginar un objeto. Diferencio la percepción en acto del recuerdo o de la proyección imaginativa por el nivel de vivacidad y vigor.

“Era difícil que a uno le desagradara la señora Hume […]
Intuí que tenía a una aliada en aquella mujer, y eso me daba una especie de protección contra cualquier cosa extraña que pudiera suceder. […]
La señora Hume demostraba una admirable paciencia durante estas exhibiciones. Nunca expresaba alarma ni desagrado y actuaba como si la conducta de Effing formara parte del orden natural de las cosas. […] Pensándolo ahora, me doy cuenta de lo importante que era ella para mantener cierto grado de estabilidad en aquella casa. Una persona más volátil hubiera caído en la tentación de responder a los desmanes de Effing y eso hubiera empeorado las cosas, porque si se le provocaba, el viejo se volvía feroz. El temperamento flemático de la señora Hume era muy adecuado para evitar dramas incipientes y escenas desagradables. Tenía un alma tan grande como su cuerpo y era mucho lo que podía absorber sin ningún efecto perceptible. […]
Effing ponía a prueba su paciencia, pero en el fondo creo que la señora Hume le tenía afecto. Contrariamente a lo que hacen la mayoría de las personas que cuidan a los ancianos, no le trataba como si fuera un niño retrasado mental o un bloque de madera.”

Hume fue una de las mentes racionales más preclaras de su época, y, sin embargo, en su sistema filosófico concede una gran importancia a lo que no es estrictamente racional. Las emociones, las simpatías, los movimientos de ánimo son para él fundamentales en la vida y en la sociedad humana. Comprende la importancia de la dimensión irracional en la vida humana. Según Hume, todo lo recibimos del mundo que nos rodea, a través de nuestra capacidad de ser impresionados por los sentidos, que son las ventanas que tenemos al mundo. Todo lo que no podemos comprobar ni verificar, no podemos decir que exista. Empezando por lo más sorprendente: nuestro propio yo. ¿por qué buscas un sujeto a ese pensar? ¿no podría ser el pensamiento algo sin sujeto? Tampoco podemos pensar que existe algo como un yo, como un núcleo fijo y estable [substancia] que a partir de las impresiones , que van quedando pegadas, van depositándose sobre ese núcleo central. Nosotros sólo podemos asegurar que tenemos pensamiento, tenemos impresiones y sentimientos. El yo es una construcción que nosotros hacemos para sostener todas esas impresiones, pero no es algo a lo que lleguemos de forma directa como llegamos al conocimiento que nos brindan los sentidos.
La causalidad, la sustancia y el yo son sólo creencias. Jamás tengo experiencia de ellas. El yo se me aparece como un haz de sensaciones, un puro fluir de actos de conciencia y no como un yo único sustancial. La idea de sustancia, por su parte, se disuelve en sensaciones que nosotros agrupamos espacio-temporalmente. Y en cuanto a la causalidad, no es más que una sucesión de fenómenos que, por hábito, tendemos a considerar necesaria. Cuando percibo que al fenómeno A le sigue una y otra vez el fenómeno B, tiendo a pensar que A es causa de B.
La causalidad se piensa como una conexión necesaria entre dos o más fenómenos, el antecedente es la causa y el consecuente, el efecto. Pero no tenemos experiencia de dicha relación causa-efecto. Sólo podemos afirmar la sucesión temporal y la continuidad espacial, pero la causalidad no: apenas es una creencia apoyada en el hábito. Este problema de la causalidad está inmediatamente ligado al problema de la inducción.
La inducción es un método que tiene un gravísimo problema con respecto a su fundamentación. De hecho, todo intento de justificación de la inducción parte del principio de regularidad de la naturaleza, que a su vez ha sido obtenido inductivamente.
Las únicas certezas que me son permitidas son, por un lado, las que derivan de la descripción de mis impresiones y su relación con mis ideas, y por otro, las que se manifiestan en las relaciones cuantitativas de las matemáticas.

“Aunque la razón basta, cuando está plenamente desarrollada y perfeccionada, para instruirnos de las tendencias dañosas o útiles de las cualidades y de las acciones, no basta, por sí misma, para producir la censura o la aprobación moral. La utilidad no es más que una tendencia indiferente […] es preciso necesariamente que un sentimiento se manifieste aquí, para hacernos preferir las tendencias útiles a las tendencias dañinas
Ese sentimiento no puede ser más que una simpatía por la felicidad de los hombres o un eco de su desdicha, puesto que éstos son los diferentes fines que la virtud y el vicio tienen tendencia a promover.
-Así pues, la razón nos instruye acerca de las diversas tendencias de las acciones
- y la humanidad hace una distinción a favor de las tendencias útiles y beneficiosas.

En el ámbito de la ética, descarta toda trascendencia en cuanto a la motivación de nuestra conducta. Nos mueve la simpatía que sentimos por nuestros semejantes. “Simpatía” aquí significa compasión, padecer con, sentir con el otro. Los seres humanos nos parecemos mucho los unos a los otros. Estamos hechos para articularnos los unos a los otros, que además es lo más útil. La ética es el reconocimiento de esas necesidades humanas y de que sólo pueden satisfacerse cuando estamos viviendo en compañía de los demás.
La moral no se basa estrictamente en la razón, sino en sentimientos tales como la simpatía y el interés. Se trata de una ética convencionalista, que parte de cualidades agradables a todos. Y la principal de estas cualidades agradables es la simpatía. En toda organización política y toda reunión entre hombres subyace en el fondo precisamente este sentimiento de simpatía. 



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un ejemplar de Dante


Marco Stanley Fogg. El narrador.
“Fue el verano en que el hombre pisó por primera vez la luna. Yo era muy joven entonces, pero no creía que hubiera futuro. Quería vivir peligrosamente, ir lo más lejos posible y luego ver qué me sucedía cuando llegara allí. Tal y como salieron las cosas, casi no lo consigo. Poco a poco, vi cómo mi dinero iba menguando hasta quedar reducido a cero; perdí el apartamento; acabé viviendo en las calles. De no haber sido por una chica que se llamaba Kitty Wu, probablemente me habría muerto de hambre. La había conocido por casualidad muy poco antes, pero con el tiempo llegué a considerar esa casualidad una forma de predisposición, un modo de salvarme por medio de la mente de otros. Esa fue la primera parte. A partir de entonces me ocurrieron cosas extrañas.”
“Llegué a Nueva York en el otoño de 1965. Tenía entonces dieciocho años, y durante los primeros nueve meses viví en un colegio universitario. En Columbia, a todos los estudiantes de primer año que no fueran de la ciudad se les exigía vivir en el campus, pero cuando terminé el curso me trasladé a un apartamento de la calle 112 Oeste. Allí fue donde viví durante los siguientes tres años, hasta el mismo momento en que toqué fondo.”
“Viví con mi madre hasta los once años, pero entonces ella murió en un accidente de tráfico, atropellada por un autobús que patinó y perdió el control en una calle nevada de Boston. Nunca hubo un padre en la película”
“Siempre es muy joven y guapa cuando la veo, y probablemente ese recuerdo es exacto, puesto que sólo tenía veintinueve años cuando murió.”
“a veces percibía que emanaba de ella una verdadera tristeza, una sensación de que estaba batallando con alguna vasta y eterna confusión.”
“Ese era un tema del que se negaba a hablar conmigo, y siempre que le preguntaba se mantenía inflexible.”
“A mi madre la enterraron junto a sus padres en el cementerio de Westlawn, y yo me fui a vivir con el tío Victor en el barrio de North Side de Chicago.”
“El hermano mayor de mi madre era un soltero de cuarenta y tres años, larguirucho y de nariz aguileña, que se ganaba la vida como clarinetista. Como todos los Fogg, tenía tendencia a la apatía y la ensoñación, a fugas repentinas y prolongados letargos. Después de un prometedor comienzo en la Orquesta de Cleveland, estos rasgos de su carácter acabaron por dominarle.”
“Cuando fui a vivir con él en febrero de 1958, daba clases de clarinete a principiantes”
“Como era de esa clase de personas que siempre están soñando con hacer otra cosa mientras están ocupadas”
“-Cada hombre es el autor de su propia vida –dijo-. El libro que estás escribiendo aún no está terminado.”
“Cuando conocí a Kitty Wu, ella me dio varios otros nombres, pero ésos eran de su exclusiva propiedad, por así decirlo, y también me alegré de recibirlos”
“Poco después de cumplir yo catorce años, la población de nuestra casa aumentó a tres. Dora Shamsky, de soltera Katz, era una fornida viuda de cuarenta y tantos años con una extravagante melena rubio platino y un trasero enfundado en una faja muy apretada.”
“Pronto aprendí que había dos Doras. La primera era toda animación y actividad, un personaje brusco y masculino que se movía por la casa con la eficacia de un sargento, un baluarte de quebradizo buen humor, una sabelotodo, una mandona. La segunda Dora era una borracha coqueta, una mujer sensual, llorosa y autocompasiva que se tambaleaba por la casa en albornoz rosa y vomitaba sus borracheras en el suelo del cuarto de estar.”
“Cuando tenía que enfrentarse a una elección entre el ahora y el luego, Victor siempre había elegido el ahora, y dado que toda su vida estaba ligada a la lógica de este impulso, era natural que optase por el ahora una vez más.”
“Las explicaciones de Victor respecto al divorcio eran bastante confusas, y nunca estuve seguro de lo que pasó en realidad. (…) mencionó a un hombre llamado George”
“Parecía más aliviado que apenado por estar solo otra vez. Victor había sobrevivido a las batallas matrimoniales, pero eso no significaba que no le hubieran dejado heridas. (…) Como no quería aumentar mi alarma, logré convencerme de que sus problemas tenían menos que ver con su cuerpo que con su estado anímico. (…) su cuerpo me hablaba en clave, y yo no tuve recursos o la inteligencia necesarios para descifrar el mensaje.”
“Nos hemos salido del circuito del pollo de goma y vamos a intentar ir a lo grande.”
“Pero me atrae la idea de esos espacios abiertos, la idea de tocar mi música bajo el cielo del desierto. ¿Quién sabe si no se me revelará allí una verdad nueva? (…) tengo que viajar ligero de equipaje. Tendré que desechar cosas, regalarlas, tirarlas a la basura. Como me duele pensar en perderlas para siempre, he decidido dártelas a ti.”
Me quedaré con un ejemplar de Dante, pero todos los demás son para ti.”
“Pero antes o después nos reuniremos de nuevo, estoy seguro. Al final todo sale bien, ¿comprendes?, todo conecta. Los nueve círculos. Los nueve planetas.”
“una mujer gorda a caballo en Cheyenne (…) Teniendo en cuenta las cosas que pasan en el mundo, dije, era muy posible que la mujer fuese la mismísima Dora.”
“conseguía mantenerme en contacto espiritual con él llevando su traje.”
“En momentos de tensión y tristeza, constituía para mí un consuelo sentirme arropado en el calor de la ropa de mi tío, y hubo veces en que imaginé que el traje me mantenía entero, que si no lo llevara puesto, mi cuerpo volaría en pedazos.”
“Yo era el intelectual sublime, el futuro genio arisco y obstinado, el rebelde inconformista que se mantiene apartado de la manada. (…) Era una grotesca amalgama de timidez y arrogancia”
“Más que nada, el traje era una divisa de mi identidad, el emblema de la forma en que yo deseaba que me vieran los demás.”
“Zimmer me agradaba bastante (de hecho, era mi mejor amigo), pero después de cuatro años de compañeros de cuarto y dormitorios escolares, no podía resistir la tentación de vivir solo.”
“Luego cumplí veinte años, y pocas semanas después recibí una larga carta del tío Victor, casi incomprensible, escrita a lápiz en la parte de atrás de unas hojas amarillas de pedido de la Enciclopedia Humboldt. Por lo que pude deducir, corrían tiempos duros para los Hombres de la Luna
“Según el informe preliminar del forense, la causa probable de la muerte era un ataque cardíaco.”
“Después de descomponerse en su habitación casi una semana, no se podía hacer mucho con él.”
“Victor fue enterrado junto a mi madre y el cielo nos obsequió con un diluvio mientras estábamos allí viendo desaparecer a nuestro amigo bajo la tierra.”
“Toda una cadena de fuerzas se había puesto en marcha y en un momento determinado empecé a bambolearme, a volar alrededor de mí mismo en círculos cada vez más grandes, hasta que finalmente me salí de órbita.”
“A partir de aquel momento, de hecho, no hice nada que me ayudara, me negué a mover un dedo. Dios sabe por qué me comporté así. Entonces me inventé incontables razones, pero, en último término, probablemente todo se reducía a la desesperación. (…) Esto era nihilismo elevado al nivel de una proposición estética. Convertiría mi vida en una obra de arte, sacrificándome en aras de tan exquisitas paradojas que cada respiración me enseñaría a saborear mi propia condena. (…) No haría nada por impedir que ocurriera lo inevitable, pero tampoco correría a su encuentro. (…) Simplemente, sabía lo que me esperaba, y tanto daba que sucediera hoy o mañana, porque sucedería de todas formas. Eclipse total.”
“Fue entonces cuando empecé a leer los libros del tío Victor. (…) Esa fue la forma que elegí de llorar la muerte del tío Victor.”
“Me consolaba pensar que estaba ocupando el mismo espacio mental que mi tío había ocupado antes, leyendo las mismas palabras, viviendo las mismas historias, quizá albergando los mismos pensamientos.”
“Podía seguir el proceso de mi propio descuartizamiento. Pedazo a pedazo, me veía desaparecer. Aquéllos eran tiempos difíciles para todos, desde luego. Los recuerdo como un tumulto de política y multitudes, de megáfonos, atrocidades y violencia. En la primavera de 1968, cada día parecía vomitar un nuevo cataclismo.”
“Poco después, ese mismo mes, el campus de Columbia se convirtió en un campo de batalla y cientos de estudiantes fueron arrestados, entre ellos algunos soñadores como Zimmer y yo. No tengo intención de comentar nada de eso aquí. (…) Mi propia historia se alza sobre los escombros de aquellos días, y a menos que se entienda así, nada de ella tendrá sentido.”
“Puesto que no quería que nadie supiera lo pobre que era, no veía otra alternativa para salir de estos apuros que mentir.”
“Así comenzó el verano de 1969. Parecía casi seguro que sería el último que pasaría en la tierra.”
“La casualidad quiso que le llevara los últimos a Chandler el mismo día que los astronautas aterrizaron en la luna.”
“Con voz solemne e inexpresiva declaró que aquél era el acontecimiento más importante desde la creación del hombre. (…) Pero, pese a lo absurdo del comentario, había una cosa que nadie podía discutir: desde el día en que fue expulsado del paraíso, Adán nunca había estado tan lejos de casa.”
“No puedo estar seguro de nada de ello, pero el hecho era que las palabras Palacio de la Luna empezaron a apoderarse de mi mente con todo el misterio y la fascinación de un oráculo. Todo estaba mezclado en ellas al mismo tiempo”
“-Es una coincidencia curiosa –siguió él, sin hacer caso de lo que yo había dicho-. A Kitty le va a encantar. Le encantan esas cosas. (…)
-Mirad todos –dijo sonriente mi anfitrión medio desnudo-. Es el hermano gemelo de Kitty.”
“A falta de algo mejor que hacer, examiné a mi hermana gemela, una muchacha china, menuda, de diecinueve o veinte años, con pulseras de plata en ambas muñecas y una cinta de cuentas estilo navajo alrededor de la cabeza. Me devolvió la mirada con sonrisa –una sonrisa excepcionalmente cordial, pensé, llena de humor y complicidad- y luego volví mi atención a la mesa”
“me sentí cada vez más consciente de lo agradable que era estar sentado al lado de mi gemela largo tiempo perdida. Por comentarios de la charla, deduje que era bailarina, y no había duda de que la camiseta de los Mets le sentaba mucho mejor a ella que a mí. Era difícil no sentirse impresionado, y mientras ella seguía charlando y riendo con los otros, yo le lanzaba miraditas de reojo.”
“Llené una mochila con unas cuantas cosas, me puse el estuche del clarinete debajo del brazo y salí por la puerta. Estábamos a finales de agosto de 1969. (…) No miré atrás ni una sola vez.”
“Puedo escribir las cosas que me sucedieron, pero por muy minuciosa y precisamente que lo haga, esas cosas nunca serán más que una parte de la historia que estoy tratando de contar.”
“-No acabo de entender por qué viniste –dije-. Sólo nos habíamos visto una vez y yo no podía importarte nada entonces. ¿Por qué ibas a tomarte tantas molestias por alguien que ni siquiera conocías? (…)
-Porque pensé que estabas en peligro –dijo-. Pensé que estabas en peligro y nunca me había dado nadie tanta pena en mi vida.”
“Así fue como finalmente me rescataron: porque los dos salieron a buscarme. En aquel momento yo lo ignoraba, claro está, pero, sabiendo lo que sé ahora, me es imposible recordar aquellos días sin sentir una oleada de nostalgia por mis amigos. En cierto sentido, eso altera la realidad de lo que experimenté. Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad.”
“Observen cómo el orgullo debilitaba mi resolución de mantenerme al margen de mi desgracia, el orgullo y una sensación de vergüenza. Una parte de mí estaba horrorizada por lo que había permitido que me sucediera y no quería correr el riesgo de encontrarme con alguien que conociera.”
“Si el tío Victor pudiera verme, pensé, se quedaría destrozado, enfermo en el alma. Me había convertido en una nada, un muerto que caía de cabeza al infierno. (…) Esto es lo que me merezco, me dije. Yo me he hecho mi nada y ahora tengo que vivir en ella.”
“Mi estado de ánimo saltaba temerariamente de un extremo al otro, haciéndome pasar de la alegría a la desesperación tan a menudo que mi mente salía maltrecha del viaje. (…) Me esforcé por recuperar cierto equilibrio interior, pero fue en vano. (…) Mi ensimismamiento era tan intenso que ya no podía ver las cosas tal y como eran: los objetos se convertían en pensamientos y cada pensamiento era parte del drama que estaba siendo interpretado en mi interior.
Una cosa había sido estar sentado en mi habitación esperando que el cielo se me cayera encima y otra bien distinta era verme arrojado a la calle.”
“Esto era Nueva York, pero no tenía nada que ver con el Nueva York que yo había conocido siempre. Carecía de asociaciones, era un lugar que podía haber estado en cualquier parte. Mientras le daba vueltas a esta idea, se me ocurrió de pronto que había sobrevivido a la primera noche.”
“no hacer nunca nada que perturbe el flujo del tráfico humano. Si respetas las reglas de este juego, la gente tiende a ignorarte. Hay una mirada vidriosa especial en los ojos de los neoyorquinos cuando van andando por las calles, una natural y quizá necesaria forma de indiferencia hacia los demás. El aspecto que tengas no importa, por ejemplo. (…) En cambio, el modo en que actúas dentro de tu ropa es de la máxima importancia. Los gestos raros de cualquier clase son automáticamente interpretados como una amenaza. “
“Siempre que caminaba entre la multitud, rápidamente me hacían avergonzarme y tomar conciencia de mí mismo. Me sentía una mancha, un vagabundo, una pústula de fracaso en la piel de la humanidad.”
“Si las calles me obligaban a verme como los demás me veían, el parque me daba la posibilidad de regresar a mi vida interior, de valorarme exclusivamente en términos de lo que estaba pasando dentro de mí. Descubrí que es posible sobrevivir sin un techo pero no se puede vivir sin establecer un equilibrio entre lo interno y lo externo. Eso es lo que me dio el parque. Tal vez no era lo que se dice un hogar, pero, a falta de otro refugio, se convirtió en algo muy parecido.”
“empecé a notar que las cosas buenas me sucedían sólo cuando dejaba de desearlas. (…) desear demasiado las cosas impedía que sucedieran. Esa era la consecuencia lógica de mi teoría. (…) En otras palabras, conseguía lo que quería sólo si no lo quería. (…) Si mis deseos únicamente podían ser satisfechos no pensando en ellos, entonces todo pensamiento acerca de mi situación era necesariamente contraproducente.”
“Yo era un instrumento de sabotaje, me decía, una pieza suelta en la maquinaria nacional, un inadaptado cuya función era paralizar los engranajes. Nadie podía mirarme sin sentir vergüenza o indignación o lástima. Yo era la demostración viviente de que el sistema había fallado, de que la engreída y sobrealimentada tierra de la abundancia se estaba agrietando.”
“cualquier cosa era posible en este mundo. Esa idea me proporcionaba consuelo. La causalidad ya no era el oculto demiurgo que gobernaba el universo: abajo era arriba, el último era el primero, el final era el principio. Heráclito había resucitado de su montón de estiércol y lo que tenía que enseñarnos era la más simple de las verdades: la realidad era un yo-yo, el cambio era la única constante.”
“Si mis dos amigos no me hubieran encontrado cuando lo hicieron, creo que no cabe duda de que me habría muerto. Había agotado mis reservas y ya no tenía nada con que defenderme.”
“Fue una de esas lluvias cataclísmicas: el cielo se abrió repentinamente en dos y el agua empezó a caer a cántaros, con una prodigiosa furia de sonido. Estaba empapado antes de despertarme, con todo el cuerpo acribillado, y las gotas rebotaban sobre mí como perdigones.”
“A nadie se le permite morir más de una vez.”
“Esto es la soledad humana, me dije. Esto es lo que significa no tener a nadie. Sin embargo, ya no estaba iracundo y pensé esas palabras con una especie de franqueza brutal, de absoluta objetividad.”
“Hace dos años, por razones tanto personales como filosóficas, decidí dejar de luchar. (…) pensé que, abandonándome al caos del mundo, quizá el mundo acabaría por revelarme alguna secreta armonía, alguna forma o esquema que me ayudaría a penetrar en mí mismo. La idea era aceptar las cosas tal y como son, dejarse llevar por la corriente del universo.”




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