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domingo, 9 de febrero de 2025

Yo, sociedad limitada, soledad anónima

miércoles, 16 de septiembre de 2015

On Liberty

Principio del daño (o Harm Principle): «El objeto de este ensayo [Sobre la libertad] es afirmar un sencillo principio destinado a regir absolutamente las relaciones de la sociedad con el individuo en lo que tengan de compulsión o control, ya sean los medios empleados, la fuerza física en forma de penalidades legales o la coacción moral de la opinión pública. Este principio consiste en afirmar que el único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros es la propia protección. Que la única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro una comunidad civilizada contra su voluntad es evitar que perjudique a los demás». (Sobre la libertad, capítulo 1. Introducción). John Stuart Mill


José Álvarez Junco (Viella, Lleida, 1942) es experto en el siglo XIX y en el anarquismo español. Se trata de un historiador de referencia. Se ha jubilado como catedrático de Historia de la Universidad Complutense tras 50 años de enseñanza, ocho de ellos en Boston (EEUU). Álvarez Junco podría ser un representante de la tercera España, esa vía imposible en el siglo XX, la pretendida por la Institución Libre de Enseñanza y los Chaves Nogales, una España que siempre ha recibido críticas y ataques de las otras dos.
Esta entrevista será una prueba. Nos recibe en su casa de Madrid. Hablamos en el jardín, al disfrute del primer otoño cuando aún parece primavera. Pese a su origen catalán, es un zamorano de adopción. Habla tranquilo, acostumbrado a la pausa profesoral. Tras la primera pregunta el periodista se enreda en el manejo de la grabadora, algo que él aprovecha para trazarse un esquema de respuesta. Fue una excepción. Cuando hay orden en la cabeza suelen sobrar los papeles.




Entrevista a José Álvarez Junco por Ramón Lobo, [eldiario, 4 de octubre de 2014]
En el nombre de..., José Álvarez Junco
Religión y violencia, José Álvarez Junco


¿Vienen del siglo XIX gran parte de los problemas que tenemos, tanto políticos como de identidad, o el origen es más antiguo?
Del XIX vienen algunos. Fue un siglo complicado en la historia de España pero no se puede decir que todos los problemas de la historia de España procedan del XIX. Muchos de ellos ya están resueltos. Creo que son más cercanos. En el XIX ocurre algo muy importante, que la monarquía española, que era una monarquía imperial, pierde su imperio. Pierde el 90% en el primer cuarto y el 10% restante al terminar el siglo, en el 98. España pasa de ser una de las primeras potencias mundiales a ser una de tercera, completamente irrelevante. No participa en ninguna guerra, en ninguna alianza, en nada importante internacionalmente en el XIX y en el XX, incluidas las dos guerras mundiales.
A eso se añade la inestabilidad política, las luchas entre absolutistas y liberales, el problema agrario, que viene de siglos anteriores: grandes latifundistas y millones de aparceros sin tierras. Se añade el problema educativo y el analfabetismo a unos niveles desconocidos en la Europa avanzada. En la Europa periférica no, pero en la Europa avanzada -Alemania, Francia, Inglaterra-, desde luego. Se añade el peso de la Iglesia como institución, un problema que sí viene del Antiguo Régimen.
Todas esas cuestiones se resuelven en el siglo XX. Esos problemas no persisten hoy, salvo la estructura territorial del Estado que es un asunto de finales del XIX, de los años noventa, con el surgimiento del catalanismo y el vasquismo y recorre todo el XX para resurgir al final del franquismo. Ese sí que es un problema actual que viene de la historia, pero no del XIX y mucho menos de la Edad Media, no tiene que ver con reinos medievales, procede más bien del franquismo.
Da la sensación de que el XIX es la lucha entre la España negra y la España de la luz, y que casi siempre ganó la España negra.
Sí, pero no es tan fácil. Ese es un cliché que elaboraron las dos partes, pero sobre todo la España liberal. Que la España liberal no era precisamente la España de la luz se demuestra en el hecho de que cuando tenía el poder, las muchedumbres se lanzaban a quemar iglesias y a matar curas, que no son actos propios de la luz. La España de la luz está representada por la Institución Libre de Enseñanza porque la Institución Libre de Enseñanza no hacía esas cosas y tampoco tuvo nunca el poder. Quizá lo tuvo en 1931 brevemente cuando hubo una serie de institucionistas en el gobierno. Pero fueron desbordados rápidamente.
¿Ha existido la tercera España?
Claro que ha existido, pero ha sido minoritaria.
La de Manuel Chaves Nogales, por ejemplo.
Sí, y de tantos otros. Se puede hablar de la tercera España en Ortega y Gasset, en Marañón, en los institucionistas. Gente muy importante, pero un grupo minoritario.
España es un país de trinchera: aquí o allá, con nosotros o contra nosotros.
Como tantos países incultos. No podemos creer que somos excepcionales. Como tantos países en los que no hay mucha educación. Sucede cuando en la escuela no te enseñan que tu verdad es tu verdad pero no La Verdad, y que el de al lado tiene otra verdad distinta a la tuya y que aunque sea distinta es respetable, y que a lo mejor harías bien escuchándole porque quizá aprendas algo de él. Eso no se lo enseñan a nadie en las escuelas, ni en las de derechas ni en las de izquierdas.
Somos un país que no escucha.
Claro que somos un país que no escucha. La mejor expresión que puede encontrar son las tertulias y los debates enloquecidos, de gritos y pasión, en televisión y radio, que son los que tienen las mayores audiencias. Ahí desde luego hay una cosa que no hace nadie, que es escuchar. ¡Nadie! Pero eso es porque no te lo han enseñado desde pequeño.
No aceptamos la posibilidad de que el otro tenga algo que aportar.
Incluso puedes aprender que tienes razón porque el otro está diciendo disparates que refuerzan tu posición. O resulta que lo que dice no es tan disparatado. Esto es un principio básico de la educación liberal, lo dice John Stuart Mill en ‘Sobre la libertad’, que es un libro que deberían aprenderse casi de memoria en las escuelas españolas. Aquí, por supuesto, nadie ha leído a John Stuart Mill. Hay algunos y algunas que se declaran liberales, como doña Esperanza Aguirre, pero, claro, ¡menuda liberal! Es una liberal en economía pero en política no parece que sea una persona que se caracterice por escuchar.
La derecha en este país es bastante retrógrada, salvando contadas excepciones. Y la izquierda aún es bastante sectaria.

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