lunes, 10 de febrero de 2014

das pfiffige Spiel





Se lo entregó su padre pensando que la mantendría entretenida un buen rato, si acaso lograba concentrarse...

A los cinco minutos nos llamó: ¡Ya lo tengo!


No puede ser. Habrá sido por casualidad...
Pero a la mañana siguiente volvió a sorprendernos


domingo, 26 de enero de 2014

Was für Bürger erziehen wir?



Esta imagen fue tomada el sábado 18 de enero de 2014 en la plaza de la catedral de Colonia.

La "insuficiente" educación sexual de unos adolescentes cada vez más precoces
  • Expertos en salud sexual echan en falta una educación sexual más completa
  • La edad de iniciación en el sexo en España se sitúa en los 17 años
  • Preocupa la mala utilización o uso "inconsistente" de los preservativos
  • Aumentan enfermedades de transmisión como las clamideas o sífilis
Unas 11.000 adolescentes se quedan embarazadas al año en España, según el Ministerio de Sanidad, por no usar o usar mal los métodos anticonceptivos, mientras que las enfermedades de transmisión sexual crecen entre los más jóvenes.
Cuentan con la información pero no con la formación y educación sexual adecuada, dicen varios expertos en la materia, que perciben una "relajación preocupante" a la hora del uso del preservativo.
La edad media de iniciación sexual en España se sitúa en los 17 años, según el Informe Juventud en España 2012 (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), del que se desprende que el porcentaje de jóvenes que ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 años ha pasado del 5% en 2004 al 12% en 2012. 
Recientemente el Gobierno ha anunciado que se elevará desde los 13 hasta los 16 la edad mínima para mantener relaciones sexuales legales con adultos, pero lo cierto es que todos los estudios apuntan a unos adolescentes cada vez más precoces en el sexo pero no más formados en esta materia.

El condón es el método más utilizado por los adolescentes y jóvenes españoles (también por la población adulta) pero preocupa lo que los expertos denominan el uso "inconsistente" del preservativo.
Se da cuando no se emplea en todas y cada una de las relaciones o se usa una vez ya empezada la relación sexual.
El Informe de Juventud España 2012 refleja que en ese año el 81,7% de los jóvenes aseguró que usaba preservativo, mientras que en 2004 lo hacía el 83,1%. Según ese estudio, un 17,3% reconocía no haberlos usado en su última relación.
"Cuando hablamos de menores de 16 años, el uso del preservativo se reduce al 60% y muchos de los que lo utilizan lo hacen mal", según explica a RTVE.el presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE), Luis Enrique Sánchez Acero.
"Con 14, 15 o 16 años piensan que a ellos no les va a pasar nada", asegura Sánchez Acero, quien señala que el índice de preocupación por las enfermedades de transmisión sexual es "muy bajo" entre los adolescentes españoles.
"La inmadurez a esas edades hace pensar que uno está libre de contagiarse de una enfermedad sexual y están muy equivocados. En las consultas vemos otra realidad", explica el doctor Vicente González Navarro, ginecólogo y presidente de la Sociedad Española de Contracepción (SEC).
El microbiólogo y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas (SEIMC), Fernando Vázquez Valdés, va más allá y asegura a RTVE que los adolescentes usan el preservativo casi en exclusiva por el miedo al embarazo. No son conscientes del riesgo de las enfermedades de transmisión sexual.
Muestra su preocupación por el aumento de casos de clamidias y sífilis. "La infección por clamidias entre los 15 y 24 años es una marcador de actividad sexual muy importante que nos hace concluir que hay una gran actividad sexual en estas edades y que la protección es más que insuficiente", afirma el doctor Vázquez, quien también habla de un repunte en la infección por VIH.
"Ha pasado el miedo al sida y eso es muy peligroso", añade Vázquez.
El Consejo de la Juventud de España alerta de que el 80% de los nuevos casos de sida en España se produce por no tomar medidas de prevención.
Los adolescentes cuentan con una cantidad "ingente" de información sexual en internet pero no siempre es la información más adecuada, según explica a RTVE. Marisol Insua, pedagoga y coordinadora del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad de A Coruña. 
Además, esa información, añade, debe verse acompañada de educación y formación sexual adecuada que "haga entender desde el inicio de las relaciones sexuales la importancia del sexo en la vida y la necesidad de unas relaciones sanas y seguras". 
Desde la Federación de Planificación Familiar aseguran que los jóvenes primero hablan de sexo con los amigos o buscan información en internet, en segundo lugar acuden a los servicios sanitarios y a sus profesores, y en tercer y último lugar, preguntan a sus padres.
Según el Informe Juventud España 2012, el 80% de las personas de entre 15 y 24 años dice no haber tenido conversaciones sobre sexualidad en casa durante la infancia. Sin embargo, el 86% también considera que existe "mucha o suficiente" información sexual.
Los motivos de consulta más habituales en los centros de planificación y salud sexual son los relacionados con situaciones de posible riesgo de embarazo (información sobre la píldora del día después, olvido de la píldora anticonceptiva y posibles situaciones de ineficacia del preservativo) e información sobre el VIH.
Los profesionales médicos consultados aseguran que los padres aún no saben cómo enfrentar estas conversaciones con sus hijos.
"Si desde pequeños nuestros padres nos hablan de hábitos alimenticios y comportamientos adecuados en cualquier ámbito de la vida, por qué no lo hacen en relación al sexo", se pregunta la coordinadora del centro joven, quien dice que se encuentra con padres y madres que quieren hablar de sexo con sus hijos y no saben cómo hacerlo.
"No puedes pretender hablar con tu hijo de 13 o 14 años de la masturbación cuando ya se está iniciando en las relaciones sexuales plenas", asegura la pedagoga.
Desde el Consejo de Juventud de España, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, la Federación de Planificación Familiar Estatal y la Sociedad Española de Contracepción echan en falta planes de educación sexual en las aulas con personal cualificado.
"Falta un plan general de educación a lo largo de toda la etapa educativa", se lamenta el ginecólogo y presidente de la Sociedad Española de Contracepción.
El presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal señala que "en muy pocos casos el profesorado tiene la formación adecuada y que la voluntad de cada centro es la que hace que se imparta o no este tipo de educación".
Aboga por la creación de centros de referencia de información y educación sexual, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Es una de las grandes asignaturas pendientes en España. La educación sexual es vaga y muy centrada en aspectos biológicos y los adolescentes necesitan la figura del educador sexual", asegura a RTVE Ricardo Ibarra, presidente del Consejo de Juventud de España, quien critica la nueva ley educativa LOMCE, que, en su opinión, no mejora la educación sexual.
Los propios profesores reconocen que la educación sexual enmarcada en los centros educativos varía mucho de unas comunidades a otras, según ANPE. Desde este sindicato de docentes han explicado a RTVE que en algunas regiones esta educación se enmarca en el currículo de Ciencias de la Salud y en otras, forma parte de Educación para la Ciudadanía.
Cada centro también tiene autonomía para abordar el tema a través de talleres y clases específicas impartidas por otros profesionales.
ANPE señala que la educación sexual se imparte en la etapa de educación secundaria y que en la etapa primaria la educación sexual se aborda "muy someramente" y en los últimos cursos.
La coordinadora del Centro Joven de Anticoncepción y Sexualidad de A Coruña, Marisol Insua, cuenta cómo muchas de las consultas sexuales de los adolescentes tienen que ver con sentimientos, emociones, miedos, prejuicios, tabúes y aspectos relacionados con la igualdad entre hombres y mujeres.
Insua pone como ejemplo el número elevado de chicas adolescentes que acuden preocupadas porque no tienen orgasmos: "Son personas muy jóvenes con un alto grado de frustración. Esto es vital para su desarrollo, su autoestima y su empatía. Son cuestiones que se tienen que tratar con los chicas y chicas".
Hablar de sexo no es solo hablar de métodos anticonceptivos y prevención de embarazos. "Hay que abordar los ramalazos machistas que vemos en las relaciones adolescentes, el repunte de homofobia en las aulas, problemas con la identidad sexual o del consumo de pornografía entre los adolescentes que confunde lo que son las relaciones sexuales", explica a RTVE Insua.
El presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal también destaca la importancia de enseñar a los adolescentes cómo conseguir relaciones "sanas, seguras y placenteras", al igual que el responsable del Consejo de Juventud de España quien opina que hay que abordar "sin miedo y con naturalidad" cuestiones afectivas cuando hablamos de sexo y eliminar muchos tabúes aún presentes en nuestra sociedad.
La “insuficiente” educación sexual de unos adolescentes cada vez más precoces, María Menéndez [RTVE.es, 15 de septiembre de 2013]
La derecha ha bloqueado una iniciativa del Parlamento Europeo sobre salud sexual y reproductiva. Los votos de los grupos conservadores han conseguido que la Eurocámara rechace por segunda vez un informe que pretendía garantizar el acceso de las mujeres a un aborto legal y seguro, así como la inclusión de la educación sexual en la enseñanza obligatoria. Con 334 votos a favor, 327 en contra y 35 abstenciones, la Eurocámara ha aprobado una resolución alternativa, propuesta por el Partido Popular Europeo y el grupo de Conservadores y Reformistas (euroescépticos), que vacía por completo el contenido del informe y apoya que la educación sexual siga siendo competencia de los Estados miembros, lo que excluye orientaciones comunitarias al respecto.
Con el fin de evitar el voto en contra, antes de la segunda votación, la Comisión para la mujer había eliminado del texto original dos párrafos controvertidos para los grupos contrarios. Uno hacía referencia a una educación sexual “sin tabúes e interactiva entre estudiantes y educadores” y otro que garantizar el acceso “a tratamientos de fertilidad y reproducción asistida para mujeres solteras y lesbianas”. A pesar de esas concesiones, el texto ha sido apartado con la aprobación de la resolución alternativa. El documento, conocido como informe Estrela por Edite Estrela, la eurodiputada socialista que lo ha redactado, reclamaba que los servicios de aborto fueran “legales, seguros y accesibles, dentro de los sistemas de salud pública de los Estados miembros” y que las mujeres que se hayan sometido a un aborto no sean perseguidas por la justicia si el país donde se lo hayan realizado --o su país de origen-- lo prohíbe.
La derecha europea tumba un informe sobre Educación sexual en la Eurocámara, Esperanza Escribano Claramunt, [El País, 10 de diciembre de 2013]
La Abogacía del Estado rebatía esta semana los argumentos por los que unos padres se oponen a que su hija reciba clases de Educación para la Ciudadanía. Imagino que los miedos que impulsaron a esa pareja a llevar este asunto hasta el Tribunal Constitucional han sido alimentados durante todos estos años por la Iglesia, que no ha dejado de insistir en la peligrosidad de la asignatura, y por el Partido Popular, que llevó hasta el patetismo su oposición, haciendo que en la Comunidad Valenciana se impartiera en inglés. Pero también hay un componente de soberbia paterna. Y esa soberbia no tiene ideología, está asentada sobre la vanidad de creer que puedes insuflarle a tu hijo todo tu pensamiento, para que lo herede, para que sea un ser a tu imagen y semejanza. Los temores que provoca dicha asignatura están claros. El sexo, cómo no, en primer lugar. El miedo a que se reconozca verbalmente que se puede llamar familia a la que está bajo el amparo de dos personas del mismo sexo; que se puede llamar matrimonio a dos personas del mismo sexo (igual que se puede llamar hijo a un hijo no biológico); el miedo a que la exposición a la realidad homosexual inocule la "enfermedad" de la homosexualidad en los niños; el miedo a que el niño quede expuesto al principio básico de la democracia, el de igualdad. Terror a que los niños reciban en la escuela unas ideas opuestas al adoctrinamiento casero. O simplemente el temor a que sean informados. Padres que por sus hijos MA-TAN. Al fin y al cabo, aunque a Belén Esteban y a estos padres temerosos de la diversidad del mundo les mueva una moral bien distinta, hay un elemento poderoso de unión: el que lleva a creer que un hijo es una propiedad más del progenitor y que cualquier cosa que entre en su cabecita debe ser fiscalizada por el padre. Me gustaría saber cuántos de esos padres que se echaron las manos a la cabeza por una asignatura escolar permiten que a sus hijos les eduque un reality show, que también contiene un gran principio de educación para la ciudadanía: aquel que defiende que la manera más rápida de ganar dinero consiste en salir haciendo el zángano en la televisión. Me puedo imaginar que para algunos padres debe de ser duro aceptar que ellos no son la mejor influencia sobre la tierra para sus hijos, o, al menos, que no debería ser la única. Pero los padres respondemos a una maquinaria que se oxida pronto: de niños, los hijos nos admiran; de adolescentes, nos cuestionan; de adultos, nos toman cariño y nos llevan la contraria. Y qué tranquilizador es que nos discutan sin amargura, sin resentimiento, que sepan que el amor es incondicional y que pueden defender su propio criterio. Cuando así sucede, la relación se vuelve tan dulce como cuando eran niños. En cuanto a la sobreprotección, qué pedagógica resulta esa escena de Psicosis en que Normas Bates afirma: "El mejor amigo de un muchacho es su madre". Y no hay más que ver cómo acabó la cosa.
Hijos en propiedad, Elvira Lindo [El País, 2 de enero de 2011]


Que la familia está en crisis nadie se atreverá a negarlo, por mucho que la iglesia católica intente disimular el desastre bajo la capa de una retórica meliflua que ni a ella misma engaña, que muchos de los denominados valores tradicionales de convivencia familiar y social se fueron agua abajo arrastrando consigo incluso los que deberían haber sido defendidos de los continuos ataques perpetrados por la sociedad altamente conflictiva en que vivimos, que la escuela moderna, continuadora de la escuela antigua, la que, durante sucesivas generaciones fue tácitamente encargada, a falta de mejor, de suplir las fallas educacionales de los agregados familiares, está paralizada, acumulando contradicciones, errores, desorientada entre métodos pedagógicos que en realidad no lo son, y que, demasiadas veces, no dejan de ser modas pasajeras o experimentos voluntaristas condenados al fracaso por la propia ausencia de madurez intelectual y por la dificultad de formular y responder a la pregunta, esencial a mi entender: ¿qué ciudadano estamos formando? El panorama no es agradable a la vista. Singularmente, nuestros más o menos dignos gobernantes no parece que se preocupan con estos problemas tanto cuanto deberían, tal vez porque piensan que, siendo los dichos problemas universales, la solución, cuando llegue a ser encontrada, será automática, para todo el mundo. No estoy de acuerdo. Vivimos en una sociedad que parece haber hecho de la violencia un sistema de relaciones. La manifestación de una agresividad que es inherente a la especie que somos, y que hace tiempo pensamos que, por la educación, habíamos controlado, irrumpió brutalmente de las profundidades en los últimos veinte años en todo el espacio social, estimulada por modalidades de ocio que dieron la espalda al simple hedonismo para transformarse en agentes condicionantes de la propia mentalidad del consumidor: la televisión, en primer lugar, donde imitaciones de sangre, cada vez más perfectas, saltan en chorros a todas las horas del día y de la noche, los videojuegos que son como manuales de instrucciones para alcanzar la perfecta intolerancia y la perfecta crueldad, y porque todo esto está ligado, las avalanchas de publicidad de servicios eróticos a que los periódicos, incluidos los más bienpensantes, dan las bienvenidas, mientras las páginas serias (¿lo son algunas?) abundan hipócritamente en lecciones de buena conducta a la sociedad. ¿Que estoy exagerando? Explíquenme entonces como hemos llegado a la situación de que muchos padres tengan miedo de los hijos, de esos gentiles adolescentes, esperanza del mañana, en quienes un “no” del padre o de la madre, cansados de exigencias irracionales, instantáneamente desencadena una furia de insultos, de vejámenes, de agresiones. Físicas, para que no queden dudas. Muchos padres tienen sus peores enemigos en casa: son sus propios hijos. Ingenuamente, Rubén Darío escribió eso de “juventud, divino tesoro”. No lo escribiría hoy.
Enemigos en casa, José Saramago [Otros Cuadernos de Saramago, 2 de octubre de 2008]


martes, 17 de diciembre de 2013

Pruebas de insensibilidad



Aun en el banquillo de los acusados es siempre interesante oír hablar de uno mismo. Durante los alegatos del Procurador y del abogado puedo decir que se habló mucho de mí y quizá más de mí que de mi crimen. ¿Eran muy diferentes, por otra parte, esos alegatos?

Sobre todo cuando el vacío de un corazón, tal como se descubre en este hombre, se transforma en un abismo en el que la sociedad puede sucumbir.

Pero, naturalmente, no siempre se puede ser razonable.




Le expliqué que tenía una naturaleza tal que las necesidades físicas alteraban a menudo mis sentimientos. […]
No me comprendía y estaba un poco resentido conmigo. Sentía deseos de asegurarle que yo era como todo el mundo, absolutamente como todo el mundo. […]
Hay cosas", agregó, "que no entiendo en su acto. Estoy seguro de que usted me ayudará a comprenderlas." Dije que todo era muy simple. […]
"¿Por qué esperó usted entre el primero y el segundo disparo?", dijo entonces. […]
“¿Por qué, por qué disparó usted contra un cuerpo caído?" Tampoco a esto supe responder. El juez se pasó las manos por la frente y repitió la pregunta con voz un poco alterada: "¿Por qué? Es preciso que usted me lo diga. ¿Por qué?" Yo seguía callado. […]
Entonces me dijo muy de prisa y de un modo apasionado que él creía en Dios y que estaba convencido de que ningún hombre era tan culpable como para que Dios no lo perdonase, pero que para eso era necesario que el hombre, por su arrepentimiento, se volviese como un niño cuya alma está vacía y dispuesta a aceptarlo todo. […]
Me dijo que era imposible, que todos los hombres creían en Dios, aun aquellos que le volvían la espalda. Tal era su convicción, y si alguna vez llegara a dudar, la vida no tendría sentido. "¿Quiere usted", exclamó, "que mi vida carezca de sentido?" Según mi opinión aquello no me concernía y se lo dije. […]
Nunca he visto un alma tan endurecida como la suya. Los criminales que han comparecido delante de mí han llorado siempre ante esta imagen del dolor." Iba a responder que eso sucedía justamente porque se trataba de criminales. Pero pensé que yo también era criminal. Era una idea a la que no podía acostumbrarme. Entonces el juez se levantó como si quisiera indicarme que el interrogatorio había terminado. Se limitó a preguntarme, con el mismo aspecto de cansancio, si lamentaba el acto que había cometido. Reflexioné y dije que más que pena verdadera sentía cierto aburrimiento. Tuve la impresión de que no me comprendía. Pero aquel día las cosas no fueron más lejos. […]
“Basta por hoy, señor Anticristo." Entonces me ponían nuevamente en manos de los gendarmes.


[Uno busca el móvil del crimen y, cuando no lo hay o está oscuro, viene el desconcierto.
Ya lo tienen clasificado. Una vez que encaja con un determinado perfil, asunto concluido.
Me acordé de aquello que escribió hace poco Elvira Lindo:
La policía busca al culpable y nosotros necesitamos saber desesperadamente el porqué, darle alguna explicación a la maldad del criminal. En el caso de Asunta, hiela la sangre pensar que fueran los padres o que uno encubriera al otro. Personalmente, me resulta tan difícil de aceptar que no lo creeré hasta que se produzca una confesión o la policía presente evidencias indiscutibles. Antes de eso, casi todo me sobra.
Sospechosos, [El País, 2 de octubre del 2013]
Sobrecoge pensar que de no haberse descubierto al verdadero asesino de la joven Rocío Wanninkhof, la mujer que cargó con la culpa siendo inocente, Dolores Vázquez, estaría todavía cumpliendo condena. No fue solo la justicia quien la convirtió en culpable sino el pueblo justiciero, que consideró que el perfil de compañera sentimental de la madre de la víctima cuadraba a la perfección con un argumento novelesco del que la televisión fue la principal difusora. Dolores no ha sido indemnizada.
Justicieros, Elvira Lindo [El País, 4 de junio de 2013] […]

Al principio de la detención lo más duro fue que tenía pensamientos de hombre libre por ejemplo, sentía deseos de estar en una playa y de bajar hacia el mar. Al imaginar el ruido de las primeras olas bajo las plantas de los pies, la entrada del cuerpo en el agua y el alivio que encontraba, sentía de golpe cuánto se habían estrechado los muros de la prisión. Pero esto duró algunos meses. Después no tuve sino pensamientos de presidiario. Esperaba el paseo cotidiano que daba por el patio o la visita del abogado. Disponía muy bien el resto del tiempo. Pensé a menudo entonces que si me hubiesen hecho vivir en el tronco de un árbol seco sin otra ocupación que la de mirar la flor del cielo sobre la cabeza, me habría acostumbrado poco a poco. Hubiese esperado el paso de los pájaros y el encuentro de las nubes como esperaba aquí las curiosas corbatas de mi abogado y como, en otro mundo, esperaba pacientemente el sábado para estrechar el cuerpo de María. Después de todo, pensándolo bien, no estaba en un árbol seco. Había otros más desgraciados que yo. Por otra parte, mamá tenía la idea, y la repetía a menudo, de que uno acaba por acostumbrarse a todo. […]
Por ejemplo, estaba atormentado por el deseo de una mujer. […] Él fue quien primero me habló de mujeres. Me dijo que era la primera cosa de la que se quejaban los otros. Le dije que yo era como ellos y que encontraba injusto este tratamiento. "Pero", dijo, "precisamente para eso los ponen a ustedes en la cárcel."
-"¿Cómo, para eso?"
-"Pues sí. La libertad es eso. Se les priva de la libertad." Nunca había pensado en ello. Asentí: "Es verdad", le dije, "si no, ¿dónde estaría el castigo?"
-"Sí, usted comprende las cosas. Los demás no. Pero concluyen por satisfacerse por sí mismos." […]
Hubo también los cigarrillos. […]
No comprendía por qué me privaban de aquello que no hacía mal a nadie. Más tarde comprendí que también formaba parte del castigo. Pero ya me había acostumbrado a no fumar más y este castigo había dejado de ser tal para mí.
Fuera de estas molestias no me sentía demasiado desgraciado. Una vez más todo el problema consistía en matar el tiempo. A partir del instante en que aprendí a recordar, concluí por no aburrirme en absoluto. […] Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podía vivir fácilmente cien años en una cárcel. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse. En cierto sentido era una ventaja.
Existía también el sueño. […]
La historia del checoslovaco [es la historia de Edipo dándole la vuelta: un filicidio en lugar de un parricidio]
Entre el jergón y la tabla de la cama había encontrado, en efecto, casi pegado al género, un viejo trozo de periódico, amarillento y transparente. Relataba un hecho policial cuyo comienzo faltaba pero que había debido ocurrir en Checoslovaquia. Un hombre había partido de un pueblo checo para hacer fortuna. Al cabo de veinticinco años había regresado rico, con su mujer y un hijo. La madre y una hermana dirigían un hotel en el pueblo natal. Para sorprenderlas, había dejado a la mujer y al hijo en otro establecimiento y había ido a casa de la madre, que no le había reconocido cuando entró.
Por broma, se le ocurrió tomar una habitación. Había mostrado el dinero. Durante la noche, la madre y la hermana le habían asesinado a martillazos para robarle y habían arrojado el cuerpo al río. Por la mañana había venido la mujer y sin saberlo, había revelado la identidad del viajero. La madre se había ahorcado. La hermana se había arrojado a un pozo. Debo de haber leído esta historia miles de veces Por un lado era inverosímil; por otro, era natural. De todos modos, me parecía que el viajero lo había merecido en parte y que nunca se debe jugar […]
Reconocí que era la que resonaba desde hacía muchos días en mi oído y comprendí que durante todo ese tiempo había hablado solo Recordé entonces lo que decía la enfermera en el entierro de mamá. No, no había escapatoria y nadie puede imaginar lo que son las noches en las cárceles. […]
Los viajeros anónimos espiaban al recién llegado para notar lo que tenía de ridículo. Sé perfectamente que era una idea tonta, pues allí no buscaban el ridículo, sino el crimen.
Sin embargo, la diferencia no es grande y, en cualquier caso, es la idea que se me ocurrió. […]  

Los periódicos
"Usted sabe, hemos hinchado un poco el asunto. El verano es la estación vacía para los periódicos. Y lo único que valía algo era su historia y la del parricida." […] No ha venido por usted, desde luego. Pero como está encargado de informar acerca del proceso del parricida, se le ha pedido que telegrafíe sobre su asunto al mismo tiempo." […]
Los periodistas tenían ya la estilográfica en la mano. Aparentaban todos el mismo aire indiferente y un poco zumbón. Sin embargo, uno de ellos, mucho más joven, vestido de franela gris con corbata azul, había dejado la estilográfica delante de sí y me miraba. En su rostro un poco asimétrico no veía más que los dos ojos, muy claros, que me examinaban atentamente, sin expresar nada definible. Y tuve la singular impresión de ser mirado por mí mismo. […] [Examen de conciencia. Todavía no tengo una idea clara sobre mí mismo.]
Según él, estaba allí para dirigir con imparcialidad la audiencia de un asunto que quería considerar con objetividad. […]
Quería saber si yo había vuelto al manantial con la intención de matar al árabe. "No", dije. "Entonces, ¿por qué estaba armado y por qué volver a ese lugar precisamente?" Dije que era el azar. […]
Por primera vez desde hacía muchos años tuve un estúpido deseo de llorar porque sentí cuánto me detestaba toda esa gente.[…]
"Sí", gritó con fuerza, "yo acuso a este hombre de haber enterrado a su madre con corazón de criminal". […]
Como si los caminos familiares trazados en los cielos de verano pudiesen conducir tanto a las cárceles como a los sueños inocentes […]

[Hay un antes y un después en Meursault una vez que ha tomado conciencia de lo que significa verse privado de libertad. Y también hay un antes y un después una vez que se le ha leído el veredicto. Recordé aquellas palabras de Savater sobre héroes de carácter y héroes de destino:
A los protagonistas de las series también se les puede aplicar la división clásica entre héroes de carácter y héroes de destino. La recuerdo sucintamente: los héroes de carácter viven peripecias destinadas una y otra vez a confirmar o demostrar su personalidad inmutable (don Quijote, Mr. Pickwick, Sherlock Holmes, Charlot…); los héroes de destino despliegan su ejecutoria a lo largo de una evolución que les lleva desde lo que fueron como semilla original hasta alcanzar su estatura definitiva, feliz o desastrada (Madame Bovary, Raskolnikov, Lord Jim, Meursault, el sastrecillo valiente…). Desde luego, estas categorías nunca son absolutamente puras y la tendencia general es que, si duran lo suficiente, todo carácter acabe desembocando finalmente en un destino: don Quijote lo encuentra en la playa de Barcelona y termina siendo Alonso Quijano, el feraz en recursos Ulises llegando a Ítaca y su batalla final, incluso el característico Hercules Poirot remata su trayectoria como asesino en Telón. Sin embargo, aunque imperfecta en ocasiones o dudosa, esta división basta como clasificación elemental. Queremos frecuentar caracteres y conocer destinos: queremos ficción.
Carácter y destino, Fernando Savater [El País, 15 de octubre de 2013]

Leyendo la segunda parte de El extranjero, me acordé del examen de conciencia de Fresas silvestres, de El proceso, del final de El rojo y el negro. ¿Qué tienen en común Julián Sorel y Mersault?

Dice Vargas Llosa que Mersault:
Es un extranjero en un sentido radical, pues se comunica mejor con las cosas que con los seres humanos.
El mundo de Mersault no es pagano, es un mundo deshumanizado.
Pese a ser antisocial, Meursault no es un rebelde, pues no hay en él ninguna conciencia de inconformidad.
Su pasividad, su desinterés, son sin duda más graves que su falta, para quienes lo juzgan.
Si tuviera ideas o valores con qué justificar sus actos, su manera de ser, acaso sus jueces serían más benevolentes.
La novela no concluye, ni explícita ni implícitamente que, como las cosas son así, haya que resignarse a aceptar un mundo organizado por fanáticos como el Juez instructor o por histriones leguleyos como el Procurador.
Con su comportamiento perturbador, Mersault muestra la precariedad y la dudosa moral de las convenciones y ritos de la civilización. […] pone al descubierto la hipocresía y las mentiras, los errores y las injusticias que conlleva la vida social.
El extranjero debe morir, Mario Vargas Llosa

Sara expone sus sentimientos a una de las hermanas de Isak:
Isak es muy considerado. Es sumamente delicado. Está lleno de ternura y tiene principios. Quiere que pasemos el rato leyéndonos poesía y hablando también de la vida futura…Y no quiere besarme más que cuando está oscuro. Me está hablando siempre del pecado. Yo creo que está a una altura enorme sobre mí y yo me veo tan baja que no puedes tener idea de lo que siento.
Por otra parte, resulta que Sigfried es tan fresco y tan malo.
-Anda, Sara. Yo hablaré a Sigfried y si no se porta como es debido seguro que no tendrá vacaciones.

El segundo sueño de Isak Borg, en Fresas Salvajes
En el rincón de las fresas, su prima Sara, de la que siempre estuvo enamorado está sentada junto a él y sostiene un espejo para forzarlo a mirarse.
-¿Te has mirado en el espejo, Isak? ¿no? Pues yo te voy a decir el aspecto que tienes. No eres más que un viejo asustado que se va a morir muy pronto y yo tengo aún toda la vida por delante. […] No puedes aguantar la verdad. […] Pues ahora escúchame bien: Me voy a casar con tu hermano Sigfried. […]
Aunque tú sabes muchas cosas, en realidad no sabes nada.
[La razón, el conocimiento, la ciencia, la aplicación de los principios en la conducta [la rectitud] son insuficientes para colmar tu vida].
El examen [El proceso]
-Acérquese, por favor, profesor Borg. ¿Ha traído su papeleta de examen?
-Es un jeroglífico y yo sólo soy médico.
-Lo que está escrito en la pizarra es el primer deber de un médico. Es pedir perdón.
-Otra vez es usted “culpable de culpabilidad”.
-Aquí no se habla para nada de su corazón, ¿o es que quiere usted interrumpir el examen?
-Incompetente. […] Insensibilidad, egoísmo, falta de consideración. Son quejas presentadas por su esposa. Procederemos a un careo. Acompáñeme, profesor. No le queda otro recurso.



«Nuestra relación con otras personas consiste principalmente en discutir y juzgar el carácter y la conducta del prójimo. Eso me ha llevado a un retiro voluntario de, virtualmente, todo lo que llamamos intercambio social».
Al preguntarle por la existencia de Dios:
«¿Dónde está ese amigo al que busco en todas partes? Al clarear el día mi anhelo es más intenso. Cae la noche oscura y aún no hay rastro de él. ¡Aunque arda mi corazón! Pero ahí están las señales. Dondequiera que una fuerza surja, donde exista el perfume de una flor, en los campos por donde el viento sople, en el suspiro que exhalo, en el aire que respiro, su caridad está presente. Escucho su voz en el susurro de la brisa de verano».
“¿Dónde está el amigo que busco por doquiera? / Cuando apunta el día, mi inquietud también aumenta. / Cuando el día muere, lo busco todavía. / Aunque el corazón me abrasa, yo voy siguiendo sus huellas en cualquier brote de vida, / el aroma de la flor, la esbeltez de la espiga, / en el suspiro que lanzo y en el aire que respiro / está presente su amor y oigo cantar su voz en el viento del estío"


Una vida en la que pudiera recordar ésta


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